Luego de estar dos meses de vacaciones he aprendido que para disfrutar la vida, de vez en cuando hay que privarnos de las comodidades de la modernidad. Ya sé que esto no es nada nuevo; pero en serio funciona.
Fui al campo de vacaciones y olvide llevar el cargador de mi reproductor mp3 y estuve casi un mes sin música. Cuando pude encontrar un cargador y volví a escuchar música, fue increíble, como si fuera la primera vez que escuchaba música, simplemente asombroso. Luego leí en un viejo libro un texto titulado “Elogio al Apetito” y entonces comprendí la belleza de alejarnos de las comodidades y dejar de satisfacer nuestros apetitos. Incluso las cosas más triviales, vuelven a tener sentido.
Vayan de vacaciones, pero olvídense de televisores, celulares, computadoras y todas esas maravillas modernas. Créanme no se van a arrepentir, van a apreciar mejor las comodidades que los rodean.






septiembre 7, 2010 a las 10:03 pm
muy buena idea, para las proximas vacaciones